22 de septiembre de 2010

Es extraño... por lo general estamos rodeados de gente, los amigos y compañeros de la U, la gente que conocemos en los karretes, reuniones, trabajos, etc.. pero cuando uno se siente mal no hay nadie.

Miro mi lista de contactos en MSN y nada, me paseo por todos los grupos y contactos y nada. Veo la lista de "amigos" de Facebook y lo mismo. Es tan complicado encontrar alguien con quien hablar? Siempre hablamos de cualquier trivialidad, cuando "karreteamos" arreglamos el mundo, reímos y lo pasamos bien, pero cuando uno busca quien simplemente escuche nuestros problemas, nada.

Todos cometemos errores, algunos más graves que otros, o más dolorosos que otros. En esta ocasión cometí un error, lo reconozco. Se que hice algo tonto, pero que a la vista de otras personas no es nada.

No es intentar escusar nada, quizá solo fue el alcohol y la euforia de un "karrete", pero cuando alguien siente que se le paso a llevar, las risas siempre se transforman en lagrimas.

He perdido una amiga, he perdido a una gran persona y en el camino he quedado como un imbécil y una mala persona.

Creo que no debo esperar que me perdonen, puesto que creo que eso no va a ocurrir, tampoco comentaré más sobre el asunto, puesto que a pesar de que muchos pensarán que es solo una 'wea de curaos' me siento mal por ello.

Las cosas ocurren por algo, es algo que siempre he dicho y creo seguiré diciendo, pero lo difícil es entender el porque ocurren.

Encenderé otro cigarro, creo que es el único compañero que me va quedando, es lo único que me hace compañía y puede escuchar lo que tengo que decir.

Para bien o para mal, hay cosas que es mejor olvidar.

9 de septiembre de 2010

Los celos

Una pregunta simple a las mujeres: ¿Eres celosa?

Eres de las mujeres que cuando están pololeando logran que la pareja les pase libremente el celular, les pase la contraseña del banco, la del mail, todo... ?? Luego revisan los mensajes, los correos, quién los llama??

Siempre me ha llamado la atención, las reacciones que tiene una mujer celosa. Cuando se molestan si en Facebook le escriben "puras mujeres", cuando al lugar donde van, siempre uno saluda a alguna amiga.

Muchas de las mujeres que conozco o con las que he estado son celosas. En lo personal me gusta eso, me gusta que a uno lo celen. De cierta forma, es agradable y hasta chistoso. Sobre todo si uno realmente no se las está "kagando", ni piensa hacerlo. Claro que los celos en su justa medida son agradables, tampoco hablo de una loca que haga escándalos en la calle, universidad o trabajo.

Siempre he pensado que los celos son en sí, un sinónimo de desconfianza y no necesariamente hacia la pareja, más bien un problema de auto-confianza.

Pero es cuando afloran los celos, cuando uno como hombre debe entrar a tratar de sacarle esa tonta idea de la cabeza a la polola, diciéndole que es la mujer más bella del mundo y que la quiere muchísimo. Aunque claro, uno puede decirlo con mucha seguridad y con toda la convicción del mundo, PERO ella te mira, asiente y luego piensa... "Este wn me está kagando!! estoy segura!!" y vuelta a empezar.

Por mucho que uno la mire a los ojos, la bese y/o acaricie su cabello. Ella sigue pensando que uno la está "kagando".

Me imagino teniendo una discusión de ese tipo. Ella, me mira con cara de amurrada, porque acabo de saludar a una niña de la U, que quizá ni conozco bien, de esas personas que uno ubica y saluda porque las vez en la U, pero jamás has intercambiado más que un "hola" y un "chao". Pero lo importante es que ella e vio saludarla, entonces se amurra, no es necesario decir nada (lo cual es peor, porque demuestra más malestar).

Además, seamos sinceros, las mujeres cuando hacen como que algo "no les importa", es porque precisamente esperan que uno se preocupe. Y ocurre:
1.- Si no me preocupo = "Te estoy kagando"
2.- Si me preocupo = "Es porque me siento culpable, o sea que SI te estoy kagando".

En fin, una mujer celosa siempre va a desconfiar... sin importar lo que uno haga o no haga.

Lo más chistos de todo esto, es que las mujeres más celosas, siempre terminan kagandese al pololo... y uno como es weon, no se da cuenta. (Eso lo digo por experiencia propia.)

FIN!

3 de julio de 2010


Discapacidad.

Un día consulté a un ciego, ¿Cómo se sentía con su discapacidad? Aquella persona de unos sesenta años de edad, había quedado ciego a sus veinticinco años.

Al escuchar mi pregunta, sonrió como si hubiese recordado alguna especie de broma. Luego giro su cabeza hacía mí, como si me estuviese mirando a los ojos y me dijo:

"¿Discapacidad?, no estoy seguro de poder llamarla así, creo que es un concepto algo controversial y a mi gusto, no es aplicable a mi condición. Es verdad que no poseo la capacidad de 'ver', al menos no como lo hacía antes. No puedo ver las facciones de tu cara, ni el color de tus ropas, tampoco soy capaz de reconocer las figuras que aparecen en una pantalla de televisión ni reconocer a alguien a la distancia.

Pero no diría que estoy ciego, al contrario, creo que el haber perdido la vista me abrió los ojos. No estoy 'ciego'. Puedo sentir a una persona, escuchar con claridad no solo lo que dice, sino lo que siente e intenta comunicar. Puedo viajar y percibir el aroma de las ciudades, de los campos, de las flores, lo animales y de las personas. Puedo recordar diferentes tonos de voz y reconocer los estados de ánimos de las personas que me rodean.

He perdido amistades, he perdido parte de mi familia, amores y muchas cosas, pero no me considero un 'discapacitado'.

Antes de quedar 'ciego' o mejor dicho 'no vidente', pensaba que lo que podía ver era todo, era fantástico y hermoso. Me enamoré y sufrí, pues miraba a las personas por sus apariencias, pero era incapaz de ver sus corazones. El perder mi vista, me abrió los ojos a un mundo totalmente diferente, no imposible de alcanzar por el común de las personas, los que 'si ven', es tan solo que ellos 'no pueden verlo'.

Ahora te pregunto, ¿Cómo te sientes con tu discapacidad?"

Fin... (?)

Un cenicero a punto de rebalsar junto a un café sin terminar, unos cuantos papeles desordenados y la computadora aún encendida. La ventana abierta y una silueta dibujada por la luz de luna en el balcón.

Ha pasado un tiempo, días o meses, eso no importa. Aquella pequeña habitación en medio de la ciudad era la muda testigo de la soledad. Unos cigarros y medio café eran los únicos compañeros con los que contaba.

¿Qué hace que una persona se abstraiga de todo cuanto la rodea?, se aleje de las personas que la estiman, de las personas con las que compartía, de todo.

Dentro del desorden sobre su escritorio, se encontraba la respuesta. Una pequeña carta era la "culpable" o mejor dicho, la portadora de la causa de su sufrimiento.

Aún cuando intentaba entender las razones que en ella se explicaban, no podía aceptarlas. Mientras observaba la luna intentando calmarse, sostenía su celular fuertemente como si al presionarlo de pronto entrara la llamada que esperaba, la misma que no era capaz de hacer por si misma.

Quizás era lo mejor. Una vez escucho "no esperes nada de nadie, pues si te aferras a una esperanza, encontraras dolor y tristeza". En su momento le pareció algo muy frio, pero ahora que la desesperanza era su compañera, intentaba auto convencerse de que era lo mejor. No esperar nada y seguir adelante.

Lo intentó, pensando firmemente en esa idea, respirar hondo y mientras miraba la luna fijamente. Al cavo de unos minutos dio media vuelta y entro en la habitación, tomó sus pertenencias y se dirigió a la puerta.

- No hay que lamentarse, pues todas las cosas ocurren por algo - Pensó. Luego volvió su mirada a la carta que aún se encontraba sobre la mesa. Y sintió que una lágrima amenazaba por aparecer. Apagó la luz y la habitación se sumió en la oscuridad.

- La única forma de seguir adelante, es traspasar el umbral de esta puerta. No puedo quedarme en esta oscuridad por siempre.-

La puerta ahora se encontraba abierta y una brisa entró por la ventana provocando que la carta sobre el escritorio se deslizara hasta caer al suelo. La puerta se ha cerrado y solo la suave luz de luna se encuentra dentro de la habitación, como si intentase alcanzar aquella carta y saber el por qué de tanta tristeza.

13 de junio de 2010

Un Beso


Tengo miedo de no encontrar las palabras o los gestos necesarios para alcanzar eso que tanto anhelo. El solo mirar aquella imagen tuya, me hace pensar en aquella molesta distancia que separan tus labios de los míos. Es tan difícil estar frente a ti, sin querer abrazarte fuertemente y besarte.
Ese sentimiento tan fuerte como familiar, quizá en otra vida, quizá en otro tiempo o en algún mundo distante, dos almas semejantes a las nuestras, tuvieron la oportunidad de estar aun más cerca.
Un beso, ese puente mágico que une lo físico con lo espiritual, que une tanto nuestras almas como nuestros cuerpos. Ese mismo que tiene tantos significados, algunos tan hermosos como el primer beso o tan tristes como los de despedida. Otros tan apasionados como los que se dan dos amantes a escondidas en una fría tarde de invierno o tan eternos como aquellos que se dan entre las sábanas.
¿Qué puedo hacer para recibirlo?, de qué forma puedo conquistar tu corazón y ser el afortunado merecedor de un beso, sentir la tibieza de tu boca y escapar así de este mundo. Escapar junto a ti, solo contigo.

29 de mayo de 2010


La carta...

Aun la tinta fresca podía olerse sobre aquella carta, la misma que tantos minutos demoró en ser escrita. Nunca ha sido fácil reunir las palabras adecuadas para hacer del dolor de una despedida, un momento menos agresivo y dramático.

La tenue luz de la chimenea encendida hacía que la habitación se llenara de sombras que parecían bailar por las frías paredes. Una copa de vino sobre una pequeña mesa de centro, una botella a medio vaciar y el cuerpo de una bella joven que dormía en un sofá, eran los vestigios de una agradable velada, pero como todas las cosas agradables, debía tener un final.

Ambos consientes de lo que ocurriría, disfrutaron de la mutua compañía. El tiempo sigue adelante pensaron y el pasado, por mucho que lo intente no puede alcanzar al presente.

Un poco sutil - Es momento de decir adiós - intentaba dar inicio a la pequeña carta, seguida de palabras tan intensas como ambiguas como "amigos", "te quiero", "amor", "distancia", "juntos"... Son palabras que en otro contexto pueden ser símbolo de esperanza y alegría, pero en estas circunstancias se asemejan más a una daga clavada en el alma de quien lo lee.

La carta ha sido terminada, un momento para leerla en voz alta, intentando auto convencerse de que es lo mejor. Un último beso en la frente de ella, una caricia y un adiós.

El largo camino que existe entre la mujer que se ama y la puerta que ha de cerrarse tras los pasos que los separan, es algo que ningún hombre quisiera recorrer.

Al cerrarse la puerta, un pequeño movimiento es producido en la habitación. Es ella quién se incorpora, y mirando la carta llora. No es necesario leerla, no es necesario decir nada, la tinta aun está fresca, pero no tanto como la herida que su corazón siente.

26 de abril de 2010

Continuará (?)

La temperatura seguía descendiendo mientras la luna se mostraba tímida tras un grupo de nubes. Como era natural, pocas personas deambulaban por aquellas solitarias calles y la humedad cubría suavemente las bancas de una pequeña plaza.

Necesitaba un momento a solas, lejos del ruido, de la tecnología y las distracciones... Solo mi cigarro y yo, iluminados por la luna y abrazados por una helada brisa.

No podía sacar de mi mente aquella imagen, tu sonrisa y aquellos hermosos ojos mirándome. Me era imposible dejar de pensar en ti y sentía que cada vez que la miraba en mi computadora, una confusa sensación volvía a mí.

Es extraño como las cosas de un momento a otro, comienzan a verse de forma diferente. Es como si algo dentro de mí, de pronto me contará lo que siente por tí. Me hablara de lo bella que es tu mirada, de lo alegre que es tu sonrisa, de lo particularmente hermoso que es tu cabello... son tantas cosas que nunca había pensado y que lentamente inundan mi mente.

Quizá sea una tontera, quizá solo sea una confusión, quizá esté volviéndome loco... quizá es solo el efecto del frio y del cigarro que está por terminarse.

Mientras la luna me observa solitario e inmóvil en aquella banca, en mi mente, los pensamientos e imágenes pasaban como una gran película.

Se termina mi cigarro, ya es hora de retornar a casa. Quizá otro día y en tu compañía pueda ver como continua aquella loca película.

25 de abril de 2010

Pensando en tu mirada...

Muchas veces he intentado ver que es lo que me ocurre, el "porque" de las acciones que me llevan a tan irremediable situación de perderte una y otra vez. Varias veces he hecho el ejercicio de observarme a mí mismo, ver cómo te miro a la distancia y en silencio me quedo esperando que tu mirada tropiece con la mía, imaginando una complicidad tan irreal como un sueño.

Aun no he podido comprender si es el tiempo, el mismo que duele con cada segundo que pasa, el que intenta demostrar cuan idiota y obstinado puedo ser o no es más que un vil cómplice tuyo intentando saber hasta dónde puedo llegar.

Son tan mágicos los momentos que pasamos juntos. Si, lo sé, suena tan extraño decir "juntos" es tentador agregar "solos" cada vez que menciono esa palabra, pero la verdad siemprse es muy distante a ella. Son muchas las ocasiones en las que puedo verte, pero tan pocas en las que puedo sentirme cerca de ti.

Es triste llegar a la obvia conclusión de que tú, de esto, nada sabes. Que quizá no te importe o peor aun, llegue a molestarte.

Quizá lo mejor sea seguir soñando, imaginar que algún día nuestras miradas se crucen y se pierdan en el tiempo. Seguir con el secreto deseo de besar tus labios y acariciar tu pelo. Quizá algún día cuando todo esto ya no tenga sentido, nos encontraremos en algún pub o un viejo café y entre cigarros y el bullicio de la gente me dirás con una voz suave y resignada... "te busqué y no te encontré, nuestras miradas nunca se cruzaron. Quizá te pueda parecer tonto, pero siempre te quise y nunca me atreví a decirlo".