5 de septiembre de 2007



... Inmersos en la oscuridad de la noche mientras una tenue luz de luna acaricia sus cuerpos, dos amantes encuentran en la excitación de lo prohibido de lo que se les esta siendo negado la sensación más pura de amor, de libertad… donde cada caricia, cada beso, se marca en sus cuerpos con la intensidad de las llamas del mismo infierno y al mismo tiempo, con la delicadeza con la que una hoja cae en una triste tarde de otoño.

Solo una brisa susurrante y los árboles que los rodean son testigos de aquella escena, donde el tiempo no ha sido invitado, donde nada importa… solo la intensidad con la que comparten ese instante, el deseo que arde en sus cuerpos, el desenfreno con el cual se aman mutuamente. Solo la conciencia de que por un instante, lo negado se les ha permitido… puesto que al desear estar junto a la otra persona no hay nada que pueda separarlos...

1 comentario:

Ninfa. dijo...

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¿Habrá que esperar hasta el otoño siguiente?}

... creo que estamos dando los últimos signos vitales.