4 de junio de 2007

Aún puedo ver esa mirada desafiante,
puedo sentir el deseo existente en tu piel.
Aún me arden los labios por el calor de tu beso
y me inquieta la respiración exitada de tu ser.
Siento tus manos recorriendolo todo,
el calor de tu cuerpo junto al mio.
Tu falsa inocencia que por un instante creí,
tu orgullo intentando rearmar tu ego.
Ese juego peligroso del que te creias maestra.

No hay comentarios.: